Entradas

Mostrando entradas de julio, 2012

La esperanza debida

Muchas veces al mirar nuestro mundo me pregunto si estamos haciendo las cosas bien. Es tan complejo contestar eso, tan sólo tenemos las huellas del pasado, las luces del presente y la esperanza debida de un futuro mejor. Los contrastes de la vida son cosas incomprensibles, por qué sufren y mueren personas buenas e inocentes mientras viven y se mofan de su suerte otras tantas aún sin merecerlo. Pero quién soy yo para decidir los que  merecen vivir o morir, tener dicha o desgracia; tan sólo estoy preguntando lo que muchos han pensado: ¿Qué mal le estamos haciendo a nuestra gente, a éste mundo? Si cada que sintonizas un noticiero no ves otra cosa que desgracia, guerra y corrupción, si con tristeza te das cuenta que lo que mueve a los hombres es la ambición de poder y dinero, si miras a dos pedantes luchando por el control de un país mientras al otro lado del mundo dos niños inocentes pelean por un trozo de pan. ¿No es esto tan estúpidamente absurdo? Ver a millones de personas murien...

Contabilizando los daños

Era la tarde, casi doce horas después de haber despertado...¿Despertado? No sé si ya habré hecho eso y no de forma literal, es tan difícil cuando tienes que enfrentarte a ti mismo, porque sabes que ahí no hay engaños, ni una sonrisa falsa como las que a veces le brindas a un extraño, nada, sólo tú y tú. Mi cita conmigo fue hoy, he decidido tirar el muro que una vez con rabia construí, aquel fallido amor me obligó a hacerlo, detrás de todo: un hermoso verdugo, sin hacha, crueldad desbordante; mi muro no sólo tiene ladrillos de desamor y decepción, tiene una mezcla de mal carácter, ingratitud, pesimismo e inconformidad. Aquel verdugo dejó un poco de todo, pero al final yo me dejé vencer. Hoy es mi cita, mi muro está endeble, quiero derrumbarlo, por lo menos lo intentaré, hay tanto de mí en él que me resulta muy difícil. Desarma y une de nuevo tus piezas, el rompecabezas está desordenado. Al rearmarlo me dí cuenta que había tantas cosas malas, mi absurdo ego me hizo perder tantas cos...