La esperanza debida


Muchas veces al mirar nuestro mundo me pregunto si estamos haciendo las cosas bien. Es tan complejo contestar eso, tan sólo tenemos las huellas del pasado, las luces del presente y la esperanza debida de un futuro mejor.
Los contrastes de la vida son cosas incomprensibles, por qué sufren y mueren personas buenas e inocentes mientras viven y se mofan de su suerte otras tantas aún sin merecerlo. Pero quién soy yo para decidir los que  merecen vivir o morir, tener dicha o desgracia; tan sólo estoy preguntando lo que muchos han pensado: ¿Qué mal le estamos haciendo a nuestra gente, a éste mundo? Si cada que sintonizas un noticiero no ves otra cosa que desgracia, guerra y corrupción, si con tristeza te das cuenta que lo que mueve a los hombres es la ambición de poder y dinero, si miras a dos pedantes luchando por el control de un país mientras al otro lado del mundo dos niños inocentes pelean por un trozo de pan. ¿No es esto tan estúpidamente absurdo? Ver a millones de personas muriendo de hambre y sed mientras al hombre más rico del mundo no le basta lo que tiene e intenta expandir su imperio, ¿cómo es posible que seamos tan egoístas?
El motor de todos debería ser la alegría de tener un nuevo día para intentar hacer más amena nuestra existencia, para sorprenderse con un perfecto amanecer, sentir la brisa, oler una flor, sonreír a un niño; ¿por qué no comenzamos por
hacer este tipo de detalles?, que al menos luchemos por nuevas generaciones, por un nuevo pensamiento y que quitemos la palabra utopía de nuestro diccionario, nuestro nuevo mundo empieza en cada uno de nosotros. La vida no es más que eso, momentos y detalles que se quedan grabados para siempre. ¿Cómo quieres recordar tu vida, tus momentos importantes cuando seas viejo? Lamentándote por las cosas que hiciste mal y no remediaste o sonriendo porque hiciste y luchaste por lo que querías.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Irreal

Contabilizando los daños