Irreal

Cuando te decepcionan esas personas que
alguna vez, al mirarlas, eran como tu pintura favorita,
con los trazos perfectos, colores brillantes, contrastes exactos,
con ese toque especial, maravilloso...cuando te han decepcionado,
la realidad llega a ti de golpe, es irreal, ¡sí!, la realidad es irreal,
es ilógica, es como si miraras aquel cuadro una y otra vez y
ni siquiera pudieras responder -¿por qué te gustó?-, -¿por qué
lo compraste?-, o simplemente es como si hubieras olvidado
aquella sensación placentera que te invadía al mirarlo.
Poco a poco los colores brillantes se van desvaneciendo,
aquellos trazos perfectos se quedaron sin sentido, se volvieron abstractos,
desconocidos, toda aquella obra maestra perdió su magia, se fue. Y es
inexplicable y a la vez tan lógico, algunas personas son tan mágicas que
te ciegan, te inundan, las has subido a una nube de ideales, que cuando muestran
su verdadera identidad, se vuelven desconocidas, como si balbucear un
-Hola extraño- se sintiera bien. Es decepcionante, como la pintura que
alguna vez fue tu favorita y ahora ya no tiene ningún sentido.

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