Contabilizando los daños

Era la tarde, casi doce horas después de haber despertado...¿Despertado? No sé si ya habré hecho eso y no de forma literal, es tan difícil cuando tienes que enfrentarte a ti mismo, porque sabes que ahí no hay engaños, ni una sonrisa falsa como las que a veces le brindas a un extraño, nada, sólo tú y tú.
Mi cita conmigo fue hoy, he decidido tirar el muro que una vez con rabia construí, aquel fallido amor me obligó a hacerlo, detrás de todo: un hermoso verdugo, sin hacha, crueldad desbordante; mi muro no sólo tiene ladrillos de desamor y decepción, tiene una mezcla de mal carácter, ingratitud, pesimismo e inconformidad. Aquel verdugo dejó un poco de todo, pero al final yo me dejé vencer.
Hoy es mi cita, mi muro está endeble, quiero derrumbarlo, por lo menos lo intentaré, hay tanto de mí en él que me resulta muy difícil. Desarma y une de nuevo tus piezas, el rompecabezas está desordenado. Al rearmarlo me dí cuenta que había tantas cosas malas, mi absurdo ego me hizo perder tantas cosas, mi tonto amor diluido en orgullo.
Es tiempo de reducir el rencor y uno que otro mal recuerdo, toma lo mejor de cada persona, quédate con eso; construye puentes no muros, regala una sonrisa y seca tus lágrimas. Ésta vida es tuya, no la desperdicies con tus miserias existenciales, no te conformes, sé feliz con lo que tienes pero lucha siempre por algo mejor, para ti, para aquellos seres que alumbran tu camino.
Hoy es mi cita, el corazón va más a prisa de lo normal, hoy es mi cita, MI PUENTE SE ESTÁ CONSTRUYENDO...

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