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Botella a la deriva

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Miré tu fotografía,          y frente al ordenador por una innumerable vez hice un recuento de mis arrepentimientos. ¡Bah! Ojalá y arrepentirse sirviera de algo, ojalá y arrepentirme día con día te trajera aquí, junto a mi. ¿Por qué el ser humano se aferra a lo imposible? ¡Oh, cariño! He vivido aferrada a tu recuerdo más de tres otoños. Ese recuerdo que me sabe a hiel cuando miro por la ventana y la lluvia se aferra al cristal,             y después ya no sé si está lloviendo afuera o adentro.       Hay días en los que ni siquiera te recuerdo,      pero igual sé que estás ahí. Hay otros tantos en los que me ahogo en el mar que nos separa. Me ahogan los recuerdos, me ahogan los lugares que me gritan tu ausencia, en los que estuviste y yo no,         no quise estar. Y la incesante nostalgia. ¿Qué hago con ella, cariño mío? ¿Te la puedo regalar?       Si apetec...

El efecto mariposa

Aquel día de lluvia torrencial, Benjamín Rojas se encontraba en la cafetería de siempre, a la misma hora. Era un hombre que desde hacía varios años se había dejado seducir por la rutina y sobre todo por la soledad. Sentado junto a la ventana Benjamín miraba las piruetas que hacia su humeante taza de café y antes de darse cuenta, el recuerdo de Isabela lo invadió de tal manera que creía tenerla a su lado, creía que respiraba su aroma a jazmín, que miraba sus ojos avellana. -Benjamín, despierta mi amor -susurró Isabela- -Tuve una pesadilla, soñaba que unos delincuentes nos atacaban y... -Tranquilízate mi amor, fue sólo eso, una pesadilla Isabela era una mujer cándida, de rasgos finos y marcados, sonrisa amplia y ojos pequeños color avellana. Su cabello caía desenfadado sobre sus hombros, siempre igual. -Te amo tanto Isabela -Y yo te amo a ti, vamos, te he preparado ya el desayuno Benjamín no podía dejar de contemplar a Isabela, aquel día le parecía la mujer más hermosa del m...

Irreal

Cuando te decepcionan esas personas que alguna vez, al mirarlas, eran como tu pintura favorita, con los trazos perfectos, colores brillantes, contrastes exactos, con ese toque especial, maravilloso...cuando te han decepcionado, la realidad llega a ti de golpe, es irreal, ¡sí!, la realidad es irreal, es ilógica, es como si miraras aquel cuadro una y otra vez y ni siquiera pudieras responder -¿por qué te gustó?-, -¿por qué lo compraste?-, o simplemente es como si hubieras olvidado aquella sensación placentera que te invadía al mirarlo. Poco a poco los colores brillantes se van desvaneciendo, aquellos trazos perfectos se quedaron sin sentido, se volvieron abstractos, desconocidos, toda aquella obra maestra perdió su magia, se fue. Y es inexplicable y a la vez tan lógico, algunas personas son tan mágicas que te ciegan, te inundan, las has subido a una nube de ideales, que cuando muestran su verdadera identidad, se vuelven desconocidas, como si balbucear un -Hola extraño- se ...

Indiferencia

Sola...observo y pienso, pienso...llegas a mi mente, de seguro algo en mis ojos cambió; es irritante. Vuelvo a donde estoy, nada interesante, tantos ojos, sonrisas, aromas...con ninguno me identifico. He pasado así tanto tiempo, conociendo a tantas personas, tantos lugares, me son tan indiferentes, me preocupa el recelo en mi interior. Después de todo creo que logré olvidar aquella magia tan tuya, el tiempo sabio como sabe serlo, se encargó de resanar los dolores pero olvidó llevarse mi indiferencia. Al final mi esperanza me grita que como bien dicen: lo mejor llega sin esperarlo .

La esperanza debida

Muchas veces al mirar nuestro mundo me pregunto si estamos haciendo las cosas bien. Es tan complejo contestar eso, tan sólo tenemos las huellas del pasado, las luces del presente y la esperanza debida de un futuro mejor. Los contrastes de la vida son cosas incomprensibles, por qué sufren y mueren personas buenas e inocentes mientras viven y se mofan de su suerte otras tantas aún sin merecerlo. Pero quién soy yo para decidir los que  merecen vivir o morir, tener dicha o desgracia; tan sólo estoy preguntando lo que muchos han pensado: ¿Qué mal le estamos haciendo a nuestra gente, a éste mundo? Si cada que sintonizas un noticiero no ves otra cosa que desgracia, guerra y corrupción, si con tristeza te das cuenta que lo que mueve a los hombres es la ambición de poder y dinero, si miras a dos pedantes luchando por el control de un país mientras al otro lado del mundo dos niños inocentes pelean por un trozo de pan. ¿No es esto tan estúpidamente absurdo? Ver a millones de personas murien...

Contabilizando los daños

Era la tarde, casi doce horas después de haber despertado...¿Despertado? No sé si ya habré hecho eso y no de forma literal, es tan difícil cuando tienes que enfrentarte a ti mismo, porque sabes que ahí no hay engaños, ni una sonrisa falsa como las que a veces le brindas a un extraño, nada, sólo tú y tú. Mi cita conmigo fue hoy, he decidido tirar el muro que una vez con rabia construí, aquel fallido amor me obligó a hacerlo, detrás de todo: un hermoso verdugo, sin hacha, crueldad desbordante; mi muro no sólo tiene ladrillos de desamor y decepción, tiene una mezcla de mal carácter, ingratitud, pesimismo e inconformidad. Aquel verdugo dejó un poco de todo, pero al final yo me dejé vencer. Hoy es mi cita, mi muro está endeble, quiero derrumbarlo, por lo menos lo intentaré, hay tanto de mí en él que me resulta muy difícil. Desarma y une de nuevo tus piezas, el rompecabezas está desordenado. Al rearmarlo me dí cuenta que había tantas cosas malas, mi absurdo ego me hizo perder tantas cos...